La decisión de la Unión Europea no pilla de improviso a los fabricantes, que son los primeros interesados en proteger la ciberseguridad de sus coches. De hecho, muchos de ellos ya evalúan y controlan la seguridad de sus modelos, realizando tanto pruebas propias como a través de empresas externas, como es el caso de Certificadosciberseguridad.com, una empresa desde la cual sus hackers e ingenieros evalúan la ciberseguridad de muchos modelos a la venta en España.
Pantallas multimedia, bluetooth, sistemas de ayuda a la conducción, puertos de conexión USB, sistemas de control y manejo del vehículo, etc , están presentes en la práctica totalidad de los vehículos nuevos que llegan al mercado. A través de ellos el coche se conecta a otros dispositivos o analiza todo cuanto lo rodea en constante búsqueda de posibles peligros que identificar, valorar y contrarrestar.
Los fabricantes que incumplan el reglamento de la ONU/UNECE WP.29 se pueden enfrentar a dos tipos de sanciones: una de la propia UNECE y otra de la propia Union Europea.
El apartado 10 de su reglamento de ciberseguridad en vehículos afirma que un país podrá retirar la homologación concedida a un tipo de vehículo si descubre que no cumple con los requisitos establecidos por ONU/UNECE WP-29. Además, ese país deberá notificar inmediatamente la infracción al resto de estados que apliquen el reglamento.
De forma paralela, como para poder homologar vehículos en la UE será necesario cumplir con la normativa ONU/UNECE WP.29, según las condiciones explicadas anteriormente, incumplirlo conllevará también incumplir el reglamento de homologación de la UE, por lo que el fabricante sería sancionado según el Reglamento sobre homologación y vigilancia del Mercado de Vehículos de motor.
En él se afirma que, si la UE detecta que un fabricante ha infringido la normativa de homologación en sus vehículos, podrá sancionar a ala marca con hasta 30.000€ por cada unidad que no reúna las condiciones de ciberseguridad exigidas. La UE también podrá retirar o suspender la homologación de tipo de esos vehículos.
Para curarse en salud y evitar problemas como los surgidos en el asunto de las emisiones de gases de escape, las autoridades europeas se han mostrado ya de entrada muy duros con respecto a posibles actitudes fraudulentas en este asunto. Así, los posibles infractores se enfrentarían a sanciones de 30.000 euros por vehículo y podrían llegar incluso a perder la homologación de los modelos afectados, lo que no permitiría la venta de los mismos en ningún país europeo.
El camino a la conducción autónoma no está exento de peligros. Estas nuevas normativas quieren anticiparse y tratar de evitar posibles intrusiones ajenas en los sistemas que los permiten funcionar de manera segura.
En un coche moderno, hay entre 100 y 150 millones de líneas de código que permiten interconectar unos sistemas con otros, así como todos ellos con otros códigos y sistemas internos que permiten controlar el vehículo en su conjunto. De ahí que sea importante evitar hackeos externos o usos impropios de los códigos software más allá de lo especificado por los fabricantes.